Por David Moreu

 

En 2014, la Asociación Psicoanalítica Internacional (API) inició, a propuesta de su presidente Stefano Bolognini, el proyecto de creación del Diccionario Enciclopédico Interregional de Psicoanálisis de la API (conocido por las siglas inglesas IRED). Se trata de un trabajo muy ambicioso, no solo por su carácter enciclopédico y por los conceptos seleccionados, sino también por la metodología empleada. Participan entre 20 y 30 miembros para cada una de las tres regiones psicoanalíticas: Europa, América del Norte y América del Sur. Para hacerse una idea aproximada de su alcance, las 15 entradas publicadas hasta la fecha en inglés ocupan 651 páginas. Por su parte, la versión en español tiene 14 entradas y 726 páginas. Se trata de un proyecto en curso porque se está traduciendo a siete idiomas simultáneamente. Todo este trabajo se publica en la web de la API y es de libre acceso bajo la licencia Creative Commons License CC-BY-NC-ND de uso no comercial.

 

Aprovechando el acto de presentación organizado por la SEP para el próximo 18 de noviembre de 2021, hemos hablado con Stefano Bologningi (fundador y consultor de IRED), Eva Papiasvili (general chair de IRED), Arne Jemstedt (chair for Europe de IRED), además de los miembros del equipo europeo Antonio Pérez Sánchez (SEP), Luis Martín Cabré (APM) y Cristina Fabiao (SPP) para conocer mejor la historia y el desarrollo de este diccionario.

 

STEFANO BOLOGNINI

¿Qué le llevó a iniciar el proyecto del Diccionario de la API?

Después de trabajar durante años en la Junta de la API, me di cuenta de cómo cada región había recibido y luego transformado una gran cantidad de conceptos psicoanalíticos teóricos, creando diferentes versiones nacionales con significados locales, otros matices y especificidades técnicas. Sin embargo, no conocían demasiado bien sus conceptos homólogos. La API era el único “lugar” donde realmente podía darse un entendimiento mutuo: una gran comunidad mundial que ponía en contacto psicoanalistas, tradiciones psicoanalíticas y mentalidades muy distantes.

¿Considera que no hay suficientes diccionarios de psicoanálisis? ¿Qué hace que este sea diferente?

Existen excelentes diccionarios psicoanalíticos, pero ninguno de ellos es realmente interregional. Son nacionales y están fuertemente influenciados por las corrientes locales principales. El IRED incluye todas las producciones conceptuales del mundo y su equipo colaborador (en este momento, alrededor de 120 analistas de renombre de todos los países) es absolutamente de primera clase. Además, otro equipo de traductores proporciona a la comunidad internacional traducciones a varios idiomas, todas ellas publicadas en la web de la API y disponibles de forma gratuita.

¿Cómo ha sido su experiencia como coordinador general del IRED desde su creación?

Ha sido la realización de un sueño y un gran placer haber compartido esta aventura con tantos estimados colegas. La cooperación con los “co-chairs” regionales ha sido inolvidable también por el intercambio intercultural y por la atmósfera especial de amistad recíproca que se creó.

¿Cómo valora la organización del acto de presentación por parte de la SEP?

Sorprendentemente, este es el primer encuentro sobre el IRED organizado por una sociedad psicoanalítica europea, fuera de las iniciativas oficiales de la EPF o la API. Es algo valiente. En Europa, muchas sociedades se resisten a abrir la puerta a un diccionario enciclopédico interregional que transmita conceptos, ideas y visiones que van mucho más allá de las tradiciones teóricas locales. Por este motivo estoy muy agradecido con la SEP por haber organizado este acto.

 

EVA PAPIASVILI

Anteriormente, usted participó en el proyecto del IRED como coordinadora para Norteamérica. ¿Puede comentarnos algún aspecto de su experiencia asumiendo esa función?

En la geografía de la API, la región de América del Norte incluye actualmente EE. UU., Canadá y Japón. Esta región tan grande es un caleidoscopio muy diverso de pensamientos psicoanalíticos y de práctica clínica, donde la tradición se encuentra con la innovación. Teniendo el honor de ser la “co-chair” de América del Norte durante los últimos 8 años, viví las fases iniciales de un proyecto que empezaba desde cero: la identificación de los conceptos más relevantes para los psicoanalistas actuales, trabajar con diversos equipos de América del Norte y supervisar la redacción y terminar 22 borradores regionales. Además, colaboré en 10 de las 14 entradas interregionales publicadas en la web del IRED, con todo lo que esto implica. En conjunto fue una experiencia muy valiosa.

Actualmente ocupa el cargo de “general chair” del IRED. ¿Qué planes y qué expectativas tiene?

Me gustaría que mi experiencia sirviera para diversas cosas. Primero, facilitar la producción de nuevas entradas en nuestra «cartera de conceptos». Ahora mismo hay más de 10 borradores y entradas en distintas etapas de trabajo regional e interregional. Segundo, difundir información precisa sobre las características únicas del IRED y su adaptación a la comunidad psicoanalítica global. No hay disponible ninguna otra literatura léxica comparable que ofrezca una explicación tan completa e internacionalmente representativa de los conceptos psicoanalíticos más relevantes para el psicoanálisis contemporáneo y de su evolución hasta la actualidad. Cubre todas las perspectivas posibles de los conceptos generales básicos, así como de los conceptos y aportaciones regionales específicas. Tercero, trabajar para implementar el IRED en los planes de estudio de los institutos de formación y revitalizar el valor de la investigación psicoanalítica. Ya hay algunos institutos que utilizan el IRED con éxito. Una de las características únicas de este proyecto es que funciona tanto como diccionario y como enciclopedia, convirtiéndose así en una valiosa herramienta de aprendizaje y de formación.

¿Cómo valora el acto organizado por la SEP para presentar el diccionario?

Me alegro de que se organice y me siento honrada de ser parte de él. Me parece un evento magníficamente compuesto: la participación de psicoanalistas que han contribuido al IRED es una parte muy importante del acto, igual que la participación de algunos miembros del Comité IRED. De esta manera, el acto reúne de manera única la experiencia subjetiva con la visión panorámica general. También es una celebración del carácter interregional del proyecto, «humaniza» el IRED y lo convierte en un recurso amigable.

 

ARNE JEMSTEDT

¿Podría decirnos en qué consiste su función de “co-chair” del IRED de una región psicoanalítica específica, en este caso Europa?

Mi tarea consiste en seleccionar entre 2 y 4 colegas que estén interesados ​​en escribir un borrador sobre un concepto, por ejemplo, la transferencia. Entonces trabajarán juntos de una manera constructiva y creativa. Yo revisaré el trabajo, aportando comentarios y sugerencias. Este proceso se realiza a través de una gran cantidad de correos electrónicos. El borrador final de la UE debe ser muy completo, remontándose al origen del concepto (generalmente Freud), su desarrollo posterior en Europa y su uso actual, que incluye una comprensión y un uso diferente tanto en la teoría como en la clínica. Como “co-chair” de la UE soy, por así decirlo, el editor final del borrador. Este texto de la UE se juntará más tarde con los borradores sobre el mismo concepto de América del Norte y América Latina a través de la colaboración de un analista de cada región que haya estado involucrado en el trabajo regional respectivo. El objetivo es obtener la entrada interregional final. Uno de los tres “co-chairs” será el coordinador interregional de las entradas finales del diccionario. Cada entrada final, que puede tener entre 30 y 80 páginas, debe ser muy completa y representar todas las visiones. Como “co-chair” de la UE también he organizado reuniones para los analistas de europeos (consultores) que participan en las conferencias de la EPF.

 

 

¿Cómo valora su experiencia de todos estos años, pues tengo entendido que participa en el proyecto del Diccionario de la API desde su creación?

El IRED es un proyecto muy importante y único. A nivel personal ha sido muy interesante y estimulante formar parte de él, estar en contacto con muchos colegas europeos y también con colegas de las otras dos regiones, además de trabajar junto a Stefano Bolognini, Eva Papiasvili como “chair” del Comité IRED y los “co-chairs” de las otras dos regiones. Recuerdo muchas cosas, sobre todo las presentaciones de los paneles del IRED que hemos organizado en los congresos de la API a lo largo de los años, el último en el congreso de Vancouver.

 

ANTONIO PÉREZ SÁNCHEZ

¿Desde cuándo colabora con el IRED y qué le llevó a participar en el proyecto?

Participo en él desde su creación en 2014 por invitación de Stefano Bolognini, su principal impulsor. Hacía unos cuantos años que yo estaba interesado en confeccionar un listado particular de conceptos psicoanalíticos a partir de mi experiencia clínica.

 

¿En qué entradas ha colaborado y qué enfoque ha seguido?

He participado directamente en la redacción de: “Encuadre psicoanalítico”, “Enactment” y “Relación de objeto”. Y luego he contribuido con algunos comentarios en otras entradas.

 

¿Cómo describiría su experiencia de colaboración con el IRED?

Enriquecedora. Al principio, pensaba que se trataba de consensuar un texto unitario. Pronto vi que eso era imposible, dadas las diferencias teóricas con otros colegas. Así que entendí que había que dar cabida a las distintas formas de pensamiento psicoanalítico, conectarlas cuando fuera posible y, cuando no, ponerlas unas junto a otras. Es un buen ejercicio de tolerancia para la convivencia de ideas. Entendí que la inclusividad es una de las características principales del IRED.

 

¿Puede adelantarnos alguna idea de su contribución en el acto organizado por la SEP en el que participará?

En la API preocupa el riesgo de fragmentación, pues en los congresos cada escuela se reafirma en sus ideas, erigiéndose en exégeta de la obra de Freud y generando desarrollos divergentes. Esto llevó a buscar otro terreno común, además de la obra freudiana. Desde hace un par de décadas hemos tomado conciencia de que la respuesta está en la clínica. Así que surgió la necesidad de compartir nuestra tarea clínica, desprovista de teoría. Estas experiencias han permitido establecer puentes entre analistas de distintas orientaciones, propiciando un clima que posibilita que ahora surja el IRED, otra tarea compartida, pero referida al mundo teórico. Mi idea es que estas dos herramientas, los grupos clínicos y el IRED, son elementos de contención del movimiento psicoanalítico, en el sentido bioniano, para evitar las tendencias de escisión.

 

LUIS MARTÍN CABRÉ

¿Desde cuándo colabora con el IRED y qué le llevó a participar en el proyecto?

Colaboró desde sus inicios. Me pareció una idea apasionante por la posibilidad de cotejar conceptos básicos de la teoría psicoanalítica desde la perspectiva contemporánea y desde la visión de las diferentes regiones.

¿En qué entradas ha colaborado y qué enfoque ha seguido?

He trabajado en el concepto de “Identificación proyectiva”. Colaboramos varios analistas con esquemas referenciales distintos. Conseguimos establecer un clima y un intercambio muy rico, y destacó de manera especial la aportación de Florence Guignard.

¿Cómo describiría su experiencia de colaboración con el IRED?

Muy enriquecedora y estimulante. Es una experiencia que recomendaría a quien aprecia el intercambio y el trabajo a varias voces.

¿Puede adelantarnos alguna idea de su contribución en el acto organizado por la SEP en el que participará?

Aportaré algunas de las reflexiones que abordamos en la confección del concepto de “Identificación proyectiva”..

 

CRISTINA FABIAO

¿Desde cuándo colabora con el IRED y qué le llevó a participar en el proyecto?

Colaboro desde abril de 2019. Decidí a participar por diferentes motivos: Primero, mi interés en conocer las teorías y conceptos psicoanalíticos. Segundo, la metodología de construcción de este diccionario que promueve una representatividad de varios puntos de vista sobre los conceptos. Las diferentes etapas de construcción de cada una de las entradas constituyen un proceso que me interesa. El clima de trabajo que la metodología y los “chairs” promueven para llegar a una perspectiva del concepto que sea amplia puede constituir un ejercicio muy enriquecedor. Tercero, dentro de la construcción de las entradas sobre cada concepto, la búsqueda de la riqueza y la representación de los distintos significados que cada uno de ellos puede tener en cada contexto histórico o geográfico. Y cuarto, la meta de una representación completa de las diferentes acepciones que el concepto ha asumido o asume sin que ninguna tenga que prevalecer sobre las demás está asegurada por el hecho de que no se anhela una integración “obligatoria” o forzada de las distintas formas y sentidos de cada concepto. Por este motivo se incluyen diferentes perspectivas en relación a cada concepto y, además, todas pueden estar representadas en el caso de que una integración no sea posible.

¿En qué entradas ha colaborado y qué enfoque ha seguido?

Colaboro en la entrada “Sexualidad Infantil” y también hice una contribución puntual en la entrada “Conceptos de Campo”.

¿Cómo describiría su experiencia de colaboración con el IRED?

La metodología de trabajo incluye el análisis y la presentación de la historia y de los significados actuales de los conceptos utilizados en la clínica y considerados relevantes en las regiones donde opera la API. El trabajo de redacción no es exclusivamente intelectual y cada uno trae sus particularidades porque es originario de una región determinada. El hecho de que el IRED sea un diccionario interregional y que las entradas cuenten con perspectivas provenientes de las tres grandes regiones que integran la API, promueve un ensanchamiento del ámbito cultural, teórico y lingüístico a partir del cual se analiza y se define cada concepto.

¿Puede adelantarnos alguna idea de su contribución en el acto organizado por la SEP en el que participará?

La disponibilidad de otra mirada sobre ciertos conceptos o sobre teorías a cuyos autores idealizamos y que se han vuelto familiares para nosotros es un buen camino en cualquier campo y creo que también es una buena forma en el psicoanálisis. Desde mi perspectiva, la metodología para la construcción del IRED puede llevarnos a conocer más el trabajo clínico y las teorías empleadas por psicoanalistas en diversas regiones. Tal vez nos pueda hacer avanzar hacia un sentido más inclusivo de las teorías y “escuelas” psicoanalíticas que no conocemos en profundidad y a una disponibilidad para escuchar y conocer los detalles que agregan al corpus (teórico) psicoanalítico. Esta situación puede tener efectos interesantes en el contexto de la formación de nuevos psicoanalistas.