Por Neri Daurella

 

 

El pasado sábado 6 de marzo tuvo lugar una jornada virtual organizada por CEAP (Centro de Estudios y Aplicación de Psicoanálisis y Psicoterapia Psicoanalítica) con el objetivo de compartir reflexiones sobre la experiencia que han vivido psicoanalistas y psicoterapeutas psicoanalíticos en el último año, a raíz del confinamiento debido al COVID-19. La jornada consistió en tres mesas redondas, cada una dedicada a un eje temático, con intervenciones breves y un coloquio posterior.

 

En la primera mesa, en torno al tema de “La distancia vincular”, Francisca Molero, Rosario Castaño y Míriam Velázquez reflexionaron sobre las repercusiones del confinamiento en la conducta sexual y emocional de los pacientes y las dificultades para mantener una relación de confianza, además de la responsividad óptima del terapeuta con el paciente en esas circunstancias insólitas y cómo mantener la conectividad pese a la sensación de alucinación consensual que daba la experiencia virtual.

 

En la segunda, sobre “Las caras del duelo”, Pepe Martínez presentó un estudio sobre las actitudes más o menos frecuentes en la población española ante la COVID-19 comparadas con la media mundial. Ignacio Rodríguez destacó cómo el psicoanálisis puede ayudarnos a aprender a vivir en la incertidumbre sin recurrir a falsas seguridades. Y Ricardo Gallego presentó los resultados de una encuesta realizada por la FEAP (Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas) sobre el impacto de la pandemia en la salud mental de los psicoterapeutas españoles, respondida en un 80% por mujeres. Un porcentaje que corresponde a la presencia femenina en esta profesión.

 

En la tercera mesa, sobre “La clínica de la pandemia”, participaron cuatro ponentes. Neri Daurella (miembro de la SEP), resaltó la flexibilización que se ha producido en los encuadres externos de la clínica y cómo los psicoanalistas actuales pueden transmitir a los pacientes que están en el mismo barco sin dejar de ejercer su función. Remedios Gutiérrez reflexionó sobre los efectos perjudiciales de vivir en una sociedad narcisista e hiperindividualista en tiempos de pandemia. José Luis Lobo trazó las diferencias entre la hipocondría y el temor razonable ante el peligro real del virus. Y María de las Viñas aportó su experiencia con adolescentes y familias en confinamiento.

 

En los coloquios que tuvieron lugar después de las tres mesas redondas se evidenció que se habían tocado temas vitales para los profesionales asistentes y que el medio virtual no había sido un obstáculo para la conexión entre ellos ni para la reflexión compartida, muy necesaria en una situación tan insólita para todos.