Por Jordi Artigue

 

El 18 de febrero de 2021 se celebró la mesa redonda titulada: “Psicoanálisis, crisis sociales y crisis grupales” donde se presentaba el libro de Jorge L. Tizón: “Salud emocional en tiempos de crisis. Reflexiones desde una pandemia” (2ª edición). Barcelona: Herder editorial, 2020. Participaron el propio autor y los miembros de la SEP Neri Daurella y Jordi Artigue. Presentó y coordinó el acto Elena Fieschi como miembro de la comisión científica de la SEP. El tema y el libro suscitaron un tremendo interés como lo demuestra la alta participación en este acto telemático, registrándose hasta 280 personas previamente a su realización y conectándose como audiencia más de 150 personas simultáneamente.

La mesa redonda proponía reflexionar sobre la actual pandemia y sus repercusiones a través de diversos interrogantes relacionados directamente con el contenido del libro: ¿Cómo entender lo que nos está sucediendo con la pandemia de la COVID19 y lo que está sucediendo a nivel social en esta crisis? ¿Cómo entender los fenómenos y reacciones sociales y comunitarias? Para comprenderlos, para contenerlos, pero también para intervenir sobre las crisis sociales, ¿el psicoanálisis tiene algo que aportar? ¿Cómo podríamos gestionar mejor esta crisis (y las que vendrán), tanto a nivel personal como social, tanto como individuos como profesionales y colectivos profesionales?

En primer lugar, intervino Jordi Artigue, que aportó a través del contenido del libro sus reflexiones en torno al miedo como motor de la situación de crisis social en la que nos encontramos. El aislamiento social, la soledad y la alta emocionalidad expresada en algunos colectivos son algunas de las características del auge del individualismo y la pérdida de sentimientos de solidaridad grupal en una parte de la sociedad. En su intervención señaló algunas repercusiones para tener en cuenta en el mundo infantil, sobre todo, el posible bloqueo emocional derivado de contextos en los cuales se pierde la confianza y la esperanza en la resolución de la crisis pandémica y que afecta especialmente a algunos niños y niñas que vemos jugar solos a edades tempranas.

A continuación, Neri Daurella glosó la figura de Jorge L. Tizón en relación a su interés y dedicación social y psicológica hacia los demás. Desde los primeros momentos de la pandemia se puso a trabajar y elaboró material escrito y audiovisual sobre cómo entender nuestras reacciones y, dirigiéndose especialmente a los colectivos sanitarios de atención primaria, sobre cómo elaborar las angustias ante la pandemia. Destacó algunas de las propuestas del autor del libro para gestionar el momento que vivimos desde hace casi un año, en especial: evitar aislarse personalmente, no colaborar con el sensacionalismo o catastrofismo y repensar el mundo hacia el humanismo, la solidaridad grupal y el ecologismo. Recordó la difícil situación de los colectivos sanitarios afectados por la pandemia en los cuales, cuando no se ha podido practicar la solidaridad profesional, se ha recurrido o todavía se recurre a la automedicación ante los síntomas de “burn out”. En este sentido, nos animaba a practicar, citando a Darwin, el instinto social, hoy en día también llamado “empatía” o “vínculo empático”.

A continuación, Jorge L. Tizón hizo un repaso de sus motivaciones para escribir el libro cómo un aporte a la reflexión sobre cómo cuidar a las personas y a los colectivos sociales en esta pandemia. Desde el psicoanálisis aportó elementos para entender la necesidad de experimentar, no negar y elaborar emociones primigenias como el miedo, la tristeza, el apego y la ira. Todas ellas son necesarias (como el interés, la alegría y el deseo) para poder elaborar los conflictos emocionales y cognitivos propios de una crisis social. Son imprescindibles para acercarnos a la elaboración del duelo, a la vivenciación y la contención solidaria de conflicto y crisis, y para evitar o disminuir la tendencia institucional (y a veces personal) a reacciones intrusivas y perversas en la realidad del otro, del compañero, amigo o familiar. La reflexión también abordó el modelo de sociedad que tenemos y el que necesitamos, así recordó algunos requisitos necesarios como ser solidarios, empáticos y el no abonarnos a las políticas y expresiones catastrofistas y desesperanzadoras.

Para finalizar, hubo un animado debate gracias a la moderación de Elena Fieschi quien leyó los interrogantes y sugerencias planteados en el chat de la conexión telemática. Se trataron temas como la necesidad del apoyo mutuo, la espiritualidad, el quehacer de los políticos actuales, la desesperanza de algunos profesionales sanitarios, el tratamiento por parte de los medios de comunicación de las vivencias de muerte, y el aumento del sufrimiento emocional en profesionales, familias, niños y adolescentes.

Me gustaría acabar esta reseña con un fragmento de los versos leídos por Jorge L. Tizón a sugerencia de un asistente y que podemos encontrar en su libro:

 

Y la gente se quedó en casa,

Y leyó los libros y escuchó, 

Y descansó y se ejercitó, 

E hizo arte y jugó, 

Y aprendió nuevas formas de ser, 

Y se detuvo.

……….

Y cuando el peligro terminó, 

Y la gente se encontró de nuevo, 

Lloraron por los muertos, 

Y tomaron nuevas decisiones, 

Y soñaron nuevas visiones, 

Y crearon nuevas formas de vida, 

Y sanaron la tierra completamente, 

Tal y como ellos fueron curados.

(Kitty O’Meara)