Por Claudio Paluzzi

 

El pasado jueves 3 de diciembre tuvo lugar a la SEP un acto científico en motivo de la presentación del libro “El infinito sin forma. Exploraciones clínicas de Matte Blanco y Bion” de Riccardo Lombardi, que Monografías de Psicoanálisis, Psicoterapia y Salud Mental ha traducido al catalán. Riccardo Lombardi es psiquiatra y psicoanalista, miembro ordinario del SPI con funciones de formación y miembro de la IPA. Es uno de los psicoanalistas italianos más leídos. Ha publicado tres libros y numerosos artículos, y supervisa regularmente en varias sociedades psicoanalíticas de Europa, Israel y Norteamérica. Trabaja con pacientes graves y ha profundizado en el estudio del cuerpo, la disociación cuerpo-mente y el papel del espacio y el tiempo en los procesos mentales. A continuación, os ofrecemos un resumen de la entrevista que Claudio Paluzzi hizo a Riccardo Lombardi y que se ha publicado entera en la web de la AIPPI (Associazione Italiana di Psicoterapia Psicoanalitica dell’Infanzia, dell’Adolescenza e della Famiglia):

 

Paluzzi: ¿Podría proporcionarnos el paisaje de referencia dentro del cual se construyó su actividad profesional?

Lombardi: Después de un primer interés por la cirugía durante los años de la medicina, recurrí a la psiquiatría realizando una actividad de consulta psicológica en el hospital, lo que en América denominan la «psiquiatría de enlace», que es la actividad de vincularse con la medicina. Trabajar como psiquiatra en el hospital, enseguida me llevó a interesarme por los problemas del vínculo entre la mente y el cuerpo.

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Paluzzi: El trabajo sobre la psicosis también es muy cansado en términos personales.

Lombardi: Sí, porque el trabajo sobre psicosis implica una gran concentración por parte del analista puesto que está obligado a contener ansiedades muy fuertes. El trabajo con psicosis moviliza en el analista algunos componentes desorganizadores que están conectados no solo con el alto nivel de destructividad del paciente, sino también con el nivel sensorial arcaico y, por lo tanto, no estructurado, en el cual se mueve la experiencia del analizado. No se trata solo del caos mental en el que se trabaja, sino que también implica enfrentarse con presiones psicosensoriales continuas que son ciegas porque todavía no tienen ningún vínculo con los niveles representativos.

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Paluzzi: (…) ¿Podría describir las bases de su modelo de intervención?

Lombardi: La primera piedra angular de mi modelo de intervención es la primacía de lo que aporta el analizado, tanto por lo que se refiere al nivel de funcionamiento como al material. (…) Decimos, pero, que lo que nos llega de la tradición psicoanalítica no es suficiente para afrontar la clínica contemporánea porque a menudo trabajamos con casos en los que no solo se compromete la capacidad relacional o la capacidad de pensar y el contacto con las emociones, sino también la misma presencia del paciente, su capacidad para estar mentalmente presente en sí mismo es lo que falla. En este sentido, el papel del cuerpo es crucial a la hora de introducir una primera brújula, al menos por lo que he aprendido de los pacientes, una brújula de primera orientación en la organización del Yo. No es casualidad que Freud dijera que el Yo es antes que nada uno Yo corporal.

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Paluzzi: Esta idea ha estado descuidada en la posterior evolución de la historia del psicoanálisis …

Lombardi: Sí… la importancia del cuerpo como primera brújula para la organización del Yo ha estado relativamente subestimada a causa de la importancia que los niveles más avanzados de mentalización han adquirido posteriormente en el desarrollo del psicoanálisis. Por lo tanto, he descubierto en mi práctica que para poder acceder a los niveles más avanzados de funcionamiento mental es esencial trabajar en estos niveles de integración corporal. Esto también implica trabajar en áreas altamente concretas que juegan un papel conductor incluso en pacientes aparentemente más evolucionados.

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Paluzzi: De aquí se deriva la idea de la transferencia en el cuerpo.

Lombardi: Sí, la transferencia en el cuerpo me pareció importante como forma de dar sustancia a esta necesidad de compactar un primer núcleo de funcionamiento dentro del paciente que sí empieza a reconocerse en su existencia corporal. Esto crea un punto de partida para la organización de un Yo en funcionamiento no sometido a los fenómenos del falso self. (…) El concepto de transferencia en el cuerpo ha evolucionado a partir de la clínica, en la cual ha habido un aumento de los casos graves en los últimos años. El debilitamiento de los parámetros espacio-tiempo que cada vez más a menudo presentan los pacientes nos ha a obligado a redescubrir la antigua hipótesis de Freud sobre el narcisismo como etapa fundamental en la organización del sujeto. Sin el sujeto, la elaboración de la relación con el objeto se infiltra de dinámicas imitativas paralizantes.

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Paluzzi: En este sentido, ¿qué papel juega la transferencia entendida en el sentido tradicional (como repetición) en este tipo de trabajo?

Lombardi: Digamos que para trabajar con los casos más graves no es el elemento más urgente. Para organizar un núcleo básico de la personalidad, a mi parecer, hay que trabajar antes que nada en el presente. Después de esto, el trabajo relacionado con aspectos reconstructivos es conducido en gran parte por el propio paciente, cuando el analizado está en condiciones para tener una relación con su cuerpo, con sus emociones y beneficiarse del intercambio constructivo de la relación analítica.

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Paluzzi: Pasamos ahora a un tema que ha desarrollado en el contexto de sus estudios sobre temporalidad: la idea de la muerte.

Lombardi: Trabajando con la psicosis, inmediatamente tomó protagonismo el tema de la muerte. Especialmente en pacientes psicóticos que tienen implicaciones suicidas, la muerte surge como un aspecto que hay que elaborar urgentemente porque el paciente corre el riesgo de morir sin tener ninguna concepción realista de la muerte ni del morir como un estado sin retorno. Uno de los puntos de urgencia sobre los cuales orientar el trabajo analítico es, precisamente, el reconocimiento de la muerte como hecho de la realidad, para volver después al Freud de los dos principios del funcionamiento psíquico. Por lo tanto, el descubrimiento de la muerte se vuelve protector en cuanto al riesgo de muerte que se produce en ausencia de la conciencia de la muerte como algo definitivo y, por lo tanto, no reversible.

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Paluzzi: Recientemente ha publicado dos volúmenes: “El infinito sin forma. Exploración clínica de Matte Blanco y Bion” y “Half Prisoner Half Winged. The Body-Mind Dissociation in Psychoanalysis”. ¿Qué deuda cree que tiene con Bion, Matte Blanco y Ferrari? ¿Cuáles son los elementos de originalidad que distinguen su obra?

Lombardi: Mi principal deuda es hacia todos aquellos casos graves con que he sido confrontado a lo largo de los años y que me han enseñado a trabajar analíticamente. La referencia a los autores que cita vuelve a proponer y condensa el desarrollo del psicoanálisis en clave simplificada.

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Paluzzi: Aquí toca los temas que pretendía investigar con usted. Uno es el de la verbalización dentro de la sesión, en el sentido que incluso leyendo su material clínico me parece que da mucha importancia a la posibilidad de dar nombre lo que sucede; después hay el discurso artístico que me parece muy presente en sus obras escritas, pero yo diría que también en toda su obra clínica.

Lombardi: Es interesante agrupar dos cosas muy distantes entre sí: el problema del uso de la palabra en el contexto de la sesión y el problema del arte. Probablemente el punto de contacto es que nosotros, trabajando principalmente en áreas primitivas, vamos en busca de palabras que expresen una experiencia determinada, que correspondan a una experiencia determinada. Sin duda, este es el problema clínico principal: construir un diccionario común de comunicación con el paciente. El lenguaje que podemos tomar prestado del paciente es más preciso que nuestro idioma y, por lo tanto, es importante seguir el lenguaje del paciente y construir una comunicación, un diálogo y una comprensión a partir de su lenguaje en lugar del nuestro. (…) En cuanto al psicoanálisis, no hablaría tanto de arte como de una forma de artesanía que requiere una gran modestia para abordar la comunicación con el paciente utilizando su lenguaje en lugar del nuestro. Esto implica un esfuerzo relacional del analista en la dirección de crear un lugar en su mente para el otro. Esto es decisivo en la evolución del proceso analítico porque, de este modo, se construyen los presupuestos porque el paciente también pueda dar lugar a la alteridad del analista a partir de la experiencia de una alteridad del diálogo interno con él mismo; pero el analista es el primero en construir este espacio para la alteridad, dando espacio al paciente y siguiendo las líneas de desarrollo propuestas por el propio paciente, en lugar de permanecer anclado a su expectativa.

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Paluzzi: Esto es un poco como confirmar lo que decía Freud que los poetas siempre llegan antes y más profundamente que el psicoanálisis.

Lombardi: Sí… el poeta, el artista, tiene el mundo interior como objeto escogido. Esto ya lo intuyó Freud. Por supuesto, la neurociencia actual abre perspectivas interesantes para comprender los niveles primitivos de experiencia y el elemento de contacto que puede existir entre los niveles profundos de la experiencia analítica y las formas artísticas. Por ejemplo, es interesante el intento de Daniel Stern de crear un puente, a través de su concepto de formas vitales, entre la experiencia psicoterapéutica y la experiencia artística, encontrando también un puente entre la investigación en neurociencias y aquello que exploraremos en áreas muy escondidas del pensamiento formalizado en las áreas de contacto entre el cuerpo y la mente.

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Paluzzi: Ahora querría cerrar el círculo. Ha empezado diciendo que ha tratado con grupos. La institución psicoanalítica es un grupo particular y escribió un artículo sobre los problemas de la institución psicoanalítica para la Rivista di Psicoanalisi. ¿Qué ve en las instituciones psicoanalíticas que se pueda desarrollar hoy en día y, en cambio, que cree que puede estar frenando la tarea que cada uno de nosotros tenemos que realizar cada día?

Lombardi: La fortaleza de la institución psicoanalítica es que reúne a personas que tienen un objeto común de estudio y experiencia. El problema de los grupos y las instituciones es que pueden funcionar, como decía el primero Bion, en Supuestos básicos. Y, desgraciadamente, son muy fuertes las fuerzas que llevan a un supuesto básico en el contexto de la institución psicoanalítica. Hay dinámicas muy primitivas de ataque y fuga por las cuales tendemos continuamente a definir inclusiones y exclusiones (quienes están dentro y quiénes fuera) con una peculiar obsesión por el problema de la ortodoxia (qué es y qué no es el psicoanálisis), lanzando una espada de Damocles sobre quien se sitúa fuera de los parámetros normativos. Este es un freno peligroso para el desarrollo del psicoanálisis.

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Entrevista entera:

https://www.aippiweb.it/interviste/claudio-paluzzi-intervista-riccardo-lombardi

 

Reseña del libro:

https://www.monografies-psicoanalisi.cat/category/llibres/