El pasado viernes 18 de septiembre de 2020 se celebró el acto inaugural de la SEP centrado en el tema “Inmigración y psicoanálisis”, con la participación de Joseba Achotegui (profesor, psiquiatra y coordinador del SAPPIR – Fundación Sant Pere Claver) y de Begonya Vázquez (psicóloga clínica, psicoterapeuta de la ACPP y de la SEP).

Ester Palerm

El acto de este año, tal como comentó la secretaria científica de la SEP, Silvia García de la Vega, tuvo lugar mediante la plataforma Zoom debido a la situación actual de pandemia. El tema de la inmigración nos genera a todos la responsabilidad de la acogida en el proceso migratorio. Pero también lanza la pregunta sobre cómo se puede acoger “aquello” diferente y nuevo, tal como observó la presidenta de la SEP, Ester Palerm, en su discurso de apertura del encuentro.

 

La primera intervención, por parte de Joseba Achotegui, se centró en ilustrar el concepto de duelo migratorio, un elemento central del proceso de migración. Se trata de un duelo parcial que no está relacionado a una pérdida definitiva del objeto, sino a una separación tempo-espacial y, por este motivo, es crónico y recurrente. La vulnerabilidad del sujeto por un lado y la presencia de estresores diversos por el otro, son dos elementos clave para su evolución. Este duelo puede evolucionar hacia una difícil pero posible elaboración o, en casos extremos, desembocar en una forma más patológica, que el ponente denomina Síndrome de Ulises. Diferentes factores, como la soledad extrema, la carencia de oportunidades y la experiencia de viajes migratorios aterradores, constituyen elementos de vulnerabilidad por el desarrollo de este cuadro patológico.

Joseba Achotegui

Ante el duelo migratorio existe el riesgo de no intervención por parte del sistema sociosanitario del país de acogida, pero también hay  riesgo de “psiquiatrizar” un proceso que solo se vuelve patológico en casos extremos. Ante esto, es imprescindible llevar a cabo una evaluación eficiente del cuadro clínico. El doctor Achotegui ilustró el test del Kayak, un sistema que permite evaluar gráficamente el tipo de funcionamiento de la persona a estudio según el nivel de actividad-energía y la actitud más bien de búsqueda o de seguridad. Una evaluación correcta y cuidadosa es la base para poder dibujar estrategias de intervención adecuadas.

La segunda ponencia, por parte de Begonya Vázquez, presentó unas reflexiones a partir del trabajo realizado en la asistencia a menores transgresores atendidos por el Equipo de Atención al Menor de la Fundación Sanitaria Sant Pere Claver. Menores que, lanzándose a la aventura migratoria, aterrizan en un panorama donde la carencia de “gobierno” (tanto de los padres como de las instituciones) puede encallar el proceso de diferenciación y separación típicas del adolescente. Con chicos y chicas que encuentran en la acción una forma de redefinir la propia identidad es costoso poder recuperar la experiencia de un vínculo donde el otro es sentido como seguro y fiable. La aproximación y la comprensión de estas actuaciones y de los mecanismos de defensa detrás de las conductas delictivas son el camino para poder proponer una comprensión que alivie el sufrimiento. La ponente reflexionó sobre las herramientas que el psicoanálisis puede proporcionar al terapeuta que se aproxima a una clínica tan dura, poniendo en evidencia el papel de su experiencia analítica personal como clave para permitir la atención a un dolor tan intenso y grave sin quedar excesivamente heridos y afectados.

Begonya Vázquez

La segunda parte de la ponencia exploró aquellas características intrapsíquicas que permiten enfrentarse a situaciones como una migración, pero que también pueden representar elementos que dificultan una progresión exitosa hacia la vida adulta y a la integración en el país de acogida. El adolescente migrante, enfrentado a situaciones demasiado frustrantes como el miedo, la muerte y la descalificación, puede desarrollar fantasías compensatorias, con prevalencia de elementos narcisistas que dificultan la construcción de una identidad adulta sana y afectan también a la capacidad de saber reconocer la calidad de la ayuda que reciben. Detectar estos elementos y los movimientos progresivos y regresivos de los adolescentes puede permitir al terapeuta entenderlos y aproximarse, ayudándolos en su llegada a un país nuevo y también a la hora de hacer la migración hacia la vida adulta.

El acto inaugural despertó mucho interés, explorando un tema complejo y de gran actualidad. Asimismo, puso en evidencia la específica aportación del psicoanálisis en la comprensión y el trabajo clínico en este ámbito. El numeroso público que presenció el acto de manera virtual participó con diversos comentarios y preguntas que fueron respondidas en el debate que siguió a las ponencias.

 

Paola Rossi