En estas reflexiones sobre adolescencia y Covid19 se coge el modelo psicoanalítico del estado mental adolescente como marco comprensivo dentro del cual entender las dificultades, expresiones y síntomas de los adolescentes en el difícil periodo del confinamiento / desconfinamiento y de coexistencia con la presencia del virus.

Se parte del hecho de que todos hemos estado y, en cierto modo, todavía estamos dentro de la misma situación traumática, cosa que implica tener en cuenta la falta de experiencia común en niños, jóvenes, padres y profesionales a la hora de gestionar emocionalmente esta crisis. Por lo tanto, se plantea en primer lugar la necesidad de que progenitores, educadores, clínicos y todos aquellos profesionales que están al cuidado de adolescentes puedan hacer una primera elaboración propia y grupal de la situación para poder ser empáticos, ponerse en el lugar del chico/chica y mirar de entenderlo y ayudarlo a entenderse. Si hemos explorado poco cómo nos ha afectado y nos afecta la situación a nosotros mismos, nos acercaremos a los chicos y a las chicas con una mirada, sin saberlo, contaminada y con demasiados prejuicios.

Se parte del hecho de que todos hemos estado y, en cierto modo, todavía estamos dentro de la misma situación traumática, cosa que implica tener en cuenta la falta de experiencia común en niños, jóvenes, padres y profesionales a la hora de gestionar emocionalmente esta crisis.

Sabemos que la chica y el chico adolescentes pasan por un periodo de transición que implica, en sí mismo, desconfinarse de la mente infantil y de los padres infantiles. Este tránsito acostumbra a ir acompañado de ansiedades diversas, propias de la incertidumbre que acompaña todos los cambios. Pero hay un tipo de inquietudes específicas del momento evolutivo: el miedo a quedar atrapado dentro de la mente infantil y de los padres de la infancia se manifiesta en forma de ansiedades claustrofóbicas, de forma que la necesidad física y psíquica de salir de la casa concreta y mental de los padres puede sentirse muy intensamente. Por lo tanto, verse retenido por fuerza dentro del espacio familiar puede volverse insoportable y ser motivo de comportamientos disruptivos diversos. De una manera parecida, salir de este espacio mental y físico de la infancia y de la casa familiar por momentos puede ser una fuente de ansiedades agorafóbicas por carencia de referentes estables. Teniendo esto en cuenta, podemos decir que, en época de pandemia, fuera del “claustro protector”, el enemigo virus afuera amenaza con contagiarnos. El dilema claustro-agorafóbico es difícil de resolver. Para algunos, casa puede haber funcionado como repliegue y refugio, para otros como jaula y prisión. Incluso ambas cosas en momentos diferentes y cambiantes en la misma persona.

Por falta de experiencia y de suficiente maduración, especialmente en la primera adolescencia, el chico y la chica presentan estados emocionales extremos y oscilantes, desde actitudes regresivas a otras de impulsivas y rompedoras, desde sentirse impotentes y frágiles hasta sentirse poderosos y osados, a veces a expensas de negar riesgos. En este último punto conviene diferenciar aquellas actitudes osadas propulsadas por la necesidad de experimentar y crecer de aquellas otras que, arrancando en este mismo punto, niegan fragilidades y adquieren un aire omnipotente que los puede poner en peligro.

El confinamiento aísla y separa físicamente de los otros. Para el adolescente, en general, se hace particularmente difícil tener que estar “sin el otro” y “sin el grupo”. El otro y el grupo es la arena donde se debate y donde se juega la nueva identidad adolescente en las diversas facetas: corporal, personal, sexual y de género, y también social. Un confinamiento sin el otro igual o la pareja o el grupo puede ser vivido como un sentirse mutilado. Al mismo tiempo, el contacto deseado con el otro puede ser fuente de ansiedades diversas, además de contagio viral y emocional. El cuerpo propio y el del otro, la identidad del otro y el grupo como tal son intensamente deseados y necesitados, pero también pueden ser temidos: el miedo a ser absorbido y desaparecer en el grupo, el miedo a ser ignorado, marginado o abandonado como niño o niña despreciable. La inexperiencia del contacto diferenciado y otros factores están en la base de lo que observamos como turbulencias emocionales de la edad.

El dilema claustro-agorafóbico es difícil de resolver. Para algunos, casa puede haber funcionado como repliegue y refugio, para otros como jaula y prisión. Incluso ambas cosas en momentos diferentes y cambiantes en la misma persona.

En relación a la situación de confinamiento, hemos visto y escuchado a adolescentes hablar de la amenaza de la monotonía, del tedio y del vacío, y de la desesperación con la que han vivido este periodo. Un confinamiento prolongado puede acabar convirtiéndose en una repetición tediosa y sin sentido de las cosas, llevarlos a posiciones desmentalizadas y/o maníacas para salir de este “tiempo muerto”, de este “tiempo inanimado”. Aunque también puede verse esta crisis como una oportunidad para pararnos y pensar. Lo es y lo ha estado por muchos adolescentes que han tenido la oportunidad, como también muchos padres, de explorar su resistencia en condiciones frustrantes y abstinentes, así como su capacidad resiliente y creativa.

Con la exposición de estas ideas generales en relación a la adolescencia y al Covid19 se pretende contribuir a la reflexión sobre esta experiencia de pandemia que algunos científicos ya vinculan con el calentamiento global. Se trata de una pandemia de alcance mundial y de consecuencias globales que no podemos tratar como un fenómeno ocasional y pasajero, para pasar página en seguida y volver a nuestra “anormal” normalidad. Nos hace falta una comprensión más amplia de la situación traumática y de sus orígenes, y esto requiere un tiempo de elaboración y de distancia para poder simbolizar, mentalizar y comprender cómo hemos participado en el origen del problema y en las secuelas que todo ello está teniendo en la emocionalidad profunda. Esta elaboración necesaria, en consecuencia, nos puede ayudar a abordar las manifestaciones sintomáticas y patológicas que se irán presentando en nuestras consultas y también en las aulas.

Para leer el contenido completo de este artículo:

https://www.monografies-psicoanalisi.cat/adolescents-i-covid19/

 

Jordi Sala