El pasado 16 de enero, la psicoanalista Rosa Velasco impartió una sesión científica en la SEP titulada “Base segura, patrón relacional y momentos de transformación en una semana de análisis”. La sesión estuvo moderada por Anna Ferrer, secretaria científica de la SEP, y contó con un numeroso grupo de asistentes.

Con el objetivo de poder visualizar el patrón relacional, Rosa Velasco mostró una semana de trabajo analítico (sesiones de martes a viernes) del quinto año de un proceso analítico. Se trataba de un paciente que había iniciado el análisis con un diagnóstico de depresión melancólica grave. Se presentó un corte transversal del proceso en el que, en una primera sesión de esta semana de análisis, se podía visualizar el conflicto y el patrón relacional predominante. La ponente acompañó esta comprensión con algunas imágenes, como el cuadro “Los Amantes” de Magritte (1898-1967), con el objetivo de poder pensar en cómo las experiencias traumáticas del pasado interfieren en las relaciones del presente (memoria implícita).

En la segunda sesión de esa semana, se observaba una actitud defensiva predominante. La defensa obsesiva es vista como una solución espontánea ante la ansiedad derivada de un conflicto de relación. En la tercera sesión se mostraba como predominaba la conexión emocional consigo mismo y con la analista, y se subrayaba la experiencia de transformación del sentimiento de inadecuación (o de vergüenza) en sentimiento de validación del afecto tristeza y rabia. La dinámica de desconfianza predominante de las dos sesiones anteriores se transformaba en confianza en esta tercera sesión. Se avanzaba en el análisis, registrando aquellas experiencias que causaron dolor y frenaron el desarrollo emocional. En ese momento se co-construyó una narrativa coherente que daba cuenta de las vivencias dolorosas con la predominancia en el pasado de un sentimiento de humillación, de una intensa vergüenza.

En la cuarta sesión se pudieron registrar, en la dinámica analista-analizado, las experiencias emocionales del presente. Una capacidad mental, desarrollada durante este período de trabajo analítico, permitía ahora que el analizado acogiera estados de ánimo, tolerarlos y conducirlos de manera más constructiva. Con una mente más protectora, aquella que puede acoger dolor mental, ya sea el propio o el ajeno. La manera espontánea predominante de relacionarnos es inconsciente y Rosa Velasco la denomina “patrón relacional” (Mitchell, Stolorow, Orange, Atwood), considerándola un derivado de las interacciones.

En este análisis, se pudo co-construir un vínculo de confianza o base segura, según la denominación de Bowlby. Una estructura de acogida para las emociones derivadas de las interacciones. En el pasado, muchos de estos estados de ánimo no pudieron ser ni identificados, ni registrados ni transformados. En este ejemplo concreto dieron lugar a una sintomatología psicológica grave.

Para finalizar la sesión se abrió el turno de palabras y hubo muchas las intervenciones porque muchos de los asistentes aportaron consideraciones interesantes que se debatieron. Por último, se proyectó en la pantalla del poema “Si Temo” de Ángel González (1925-2008)

Si temo

mis imaginaciones

no es porque vengan de mis fantasías,

sino de la memoria.

Si me asusta

la muerte,

no es porque la presienta:

es porque la recuerdo.

Para Rosa Velasco, el arte nos ayuda a aumentar la comprensión de emociones universales. En el caso de este poema: el miedo intenso. Analista y analizado interactúan en cada una de las sesiones de análisis con una disposición a acoger la subjetividad (las vivencias y los estados de ánimo). La acogida y el registro de sensaciones y sentimientos (como el “miedo intenso” o el “sentimiento de inadecuación”) en el presente de la sesión analítica (patrón relacional, dinámicas transferenciales) contribuyen a liberar espacio mental para el intercambio relacional de una manera nueva. Podemos pensar en el final de este análisis en la medida en que el analizado se visualiza a sí mismo aceptando su vulnerabilidad. Desarrollando empatía para acoger las propias emociones. Tolerándolas, transformándolas y estando abierto a las relaciones que nutren.