Por: Guillermo Bodner, Antonio Pérez Sánchez y Josep Oriol Esteve.

El pasado 17 de octubre tuvo lugar en la sede de la SEP la sesión científica titulada “Bion e intuición. Aspectos clínicos y conceptuales” a cargo de Guillermo Bodner, Josep Oriol Esteve y Antonio Pérez Sánchez.

Guillermo Bodner puso el acento en la realidad y las evidencias clínicas de la intuición, algo que ya estaba presente en la obra de Freud cuando planteaba el hecho clínico de la comunicación de inconsciente a inconsciente. Tanto en la obra de Freud, como en la de Klein, se observa de manera privilegiada la comunicación verbal. Pero es a partir de la obra de Bion y, en especial, de su formulación de O (como lo no conocido), que el lenguaje no sólo es un medio de comunicación, sino que puede ser una barrera que hace difícil llegar a esa “realidad última” del sujeto humano. Por este motivo Bion, en su última etapa, pone el acento en la observación de lo que le ocurre al analista y su capacidad de recibir mensajes no verbales. Es allí donde cobra importancia la intuición, aunque, por otro lado, resulta muy difícil de definir en términos conceptuales.

Por su parte, Antonio Pérez Sánchez desarrolló un tema titulado “Intuición y racionalidad”. Tras las respuestas provisionales a las preguntas de Lia Pistiner que los organizadores de esta sesión propusieron para comenzar a pensar, Pérez Sánchez hizo unos comentarios generales que incluyeron un intento de definición de la “intuición” y lanzaron nuevas preguntas. Finalmente, presentó una viñeta clínica que permitía seguir reflexionando sobre este concepto. Al ser un término no definido explícitamente por Bion, propuso una definición extraída de la síntesis de varios diccionarios del siguiente modo: La habilidad para percibir, prever y comprender de manera íntima, [instintiva] e instantánea, sin necesidad de razonamiento consciente, la verdad de una cosa.

A continuación, relacionó la “intuición” con el insight y el “hecho seleccionado”’ y los consideró como fenómenos diferentes que forman parte de una misma secuencia, siguiendo el orden en el que están expuestos. Cuestionó que la idea de “intuición” en Bion descalificara la racionalidad. Entonces citó un texto de este autor donde advierte al analista de que “la memoria, el deseo y la comprensión no supongan una injerencia para la intuición”. Por este motivo señaló el riesgo de tomar literalmente la indicación bioniana, lo que supondría una exclusión de la racionalidad, y advirtió de que Bion hablaba de la “injerencia” de tales funciones, no de que tengan que suprimirse radicalmente. El material clínico que presentó ilustraba cómo entiende la aparición de la intuición en el curso de la sesión analítica.

Finalmente, Josep Oriol Esteve se refirió a la intuición como una de las capacidades humanas de “intelligere”. Coger, captar la realidad todavía sin forma y que (con la necesidad de darle sentido) se convierta en el preludio creativo tanto para el arte como para la ciencia. En el mundo de las letras y de las ciencias, los catalanes contamos con Ramón Llull, que en el siglo XIII ya intuyó la existencia de un sexto sentido que denominó “affatus” para expresar el mundo interior vinculado al lenguaje. También anticipó la computarización, siendo el primero en escribir sus tratados tanto en lengua vernácula como en lenguas cultas.

También hizo referencia al Dr. Pere Folch que, como todos los intelectuales, buscó en la etimología y encontró en el diccionario de Joan Corominas que “intuire” tiene una acepción que significa, más o menos, “tutela afectuosa” y, por lo tanto, pudo conectarlo con la función maternal básica de “reverie” explicada por Bion y tan necesaria para los psicoanalistas. Por este motivo, el próximo Congreso Bion que tendrá lugar a finales de enero de 2020 se titulará “La Intuición”. Para terminar, señaló con un par de viñetas clínicas la importancia, no solo de la intuición del analista (ya ampliamente reconocida), sino de la del paciente. Una visión de la cual todavía no hemos leído nada.