Por Emmanuelle Jallageas

De izquierda a derecha: Jorge L. Tizón, Ester Domingo, Mª de Carmen Saavedra y Nuria Gil.

El pasado 26 de octubre tuvo lugar en Sevilla la XXIII Jornada de Psicoanálisis y Psicoterapia Psicoanalítica organizada por la SEP, bajo el tema “Actualizaciones en Psicoterapia y Psicoanálisis”. El evento contó con tres ponencias por la mañana, seguidas de un debate con el público asistente, y de dos talleres de viñetas clínicas por la tarde. Las presentaciones y los debates se desarrollaron en un ambiente íntimo que permitió expresiones espontaneas y enriquecedoras. La inauguración corrió a cargo de María de Valle Laguna (presidenta de la SEP), que hizo hincapié sobre cómo el psicoanálisis se presenta en nuestra sociedad. Las ponencias y el debate fueron moderados por Nuria Gil Herrera.

Jorge L. Tizón

Jorge Luis Tizón se encargó de la conferencia inaugural, bajo el título de “¿Hacia dónde puede ir el psicoanálisis hoy?”, planteando un recorrido denso, tanto histórico como epistemológico, y muy actual sobre el psicoanálisis, sus matices internos, los debates que lo constituyeron y los fundamentos que lo definen. Se centró en sus aplicaciones en psicoterapia, psicopatología, asistencia (sanitaria, social o comunitaria) y en los problemas psicosociales. Concluyó con que el psicoanálisis sigue valiendo tanto para la clínica como para la investigación acerca de la “relación”. La conferencia permitió abrir un amplio abanico de pensamientos, recordando que, si el psicoanálisis no pretende curar, al menos puede ayudar a abrir un lugar en el mundo.

María del Carmen Saavedra

En la segunda ponencia, titulada “Psiquiatría y Psicoanálisis, ¿una relación de amistad?”, María del Carmen Saavedra expuso con fluidez el tumultuoso vínculo entre ambas disciplinas, partiendo del siglo XIX, una época en la cual el psicoanálisis y la psiquiatría avanzaban juntos, hasta que llegó la dicotomía de “psiquiatría vs. psicoanálisis”. Sin embargo, La Dra. Saavedra insistió en la complementariedad entre las dos y las necesidades de mantener y reforzar los puentes existentes. Al final, se trata de procurar que la “amistad” entre psiquiatría y psicoanálisis no se convierta en “celos” o “envidia”, sino que puedan desarrollar un área común de intercambio dinámico para seguir trabajando con los pacientes de la mejor manera posible.

Ester Domingo

Para cerrar la serie de las ponencias de la mañana, Ester Domingo compartió su experiencia clínica de “La psicoterapia breve y focal. Una aplicación actual del psicoanálisis en la asistencia pública”. Desarrolló con mucha claridad los principios fundamentales de esta terapia individual que determina un foco configurado alrededor de un núcleo conflictivo y permite desbloquear las partes más sanas del paciente. Ester Domingo reveló la importancia del proceso diagnóstico en base a tres pilares del paciente: su vida actual, su historia personal y la transferencia/contratransferencia durante las entrevistas. Los pacientes más receptivos a este tratamiento son aquellos que presentan unas capacidades internas lo suficientemente evolucionadas para que el núcleo conflictivo pueda ser tratado sin riesgos de descompensación psicótica o depresiva graves. Tras una viñeta clínica interesante, cerró su presentación con una evaluación empírica de la efectividad de la psicoterapia breve y focal, que demostró claramente la eficiencia de este tratamiento. A continuación, hubo un debate con el público rico en discusiones, desacuerdos y contribuciones, demostrando la dinámica psicoanalítica.

Por la tarde se desarrollaron simultáneamente dos talleres clínicos. El primero a cargo de Ángela Pérez Rasero titulado “Un caso actual y de siempre”, moderado por Jorge Luis Tizón. El segundo a cargo de José Carlos Rodríguez Bernal sobre las “Vicisitudes transferenciales de un proceso terapéutico”, moderado por Begonya Vázquez Lejarcegui. En este último taller, José Carlos Rodríguez Bernal compartió una experiencia clínica llevada con benevolencia, paciencia y dulzura hacia su paciente, cualidades que también fueron presentes en las intervenciones posteriores de los participantes como un espejo de lo que nos transmitió el ponente.