LLÚCIA VILOCA MODERÓ UN CASO CLÍNICO DE DEMIAN RUVINSKY (APM)

Por Llúcia Viloca

Llúcia Viloca (SEP) y Demian Ruvinsky (APM)

El pasado 7 de octubre tuvo lugar en Lisboa la V Jornada Ibérica Teórico-Clínica de Psicoanálisis organizada por la Sociedade Portuguesa de Psicoanálise (SPP), la Sociedad Española de Psicoanálisis (SEP) y la Asociación Psicoanalítica de Madrid (APM). El psicoanalista Demian Ruvinsky (APM) presentó un caso clínico de una persona joven que había sufrido diversas pérdidas y que llevaba un tatuaje con los nombres de unos familiares cercanos que habían fallecido.

El paciente pidió tratamiento para elaborar una infidelidad repentina que él mismo no comprendía. En el transcurso del tratamiento se esclarecieron las múltiples pérdidas y la falta de autenticidad familiar, con un secreto de familia. Fue muy destacable la manera en que el psicoanalista abordó la presencia de esas inscripciones. No preguntó directamente por el tatuaje, sino que permitió a lo largo del análisis que surgiera el momento adecuado en el que se aclaró. Entonces vemos como este elemento es una manera de mantener vivos los referentes emocionales implicados en el secreto y que, al mismo tiempo, fueron importantes para su desarrollo personal. Se trata de una clara afirmación de identidad.

Yo me encargué de moderar el caso clínico, discutido por Jorge Bouça (SPP), y dio lugar a una interesante reflexión sobre cómo un tatuaje puede tener significaciones muy distintas y que no lo hemos de ver siempre como una cosa destructiva. El hecho de que el paciente necesitara llevar inscritos los nombres de sus referentes emocionales fue visto como una expresión de las dificultades de simbolización y se sugirió la idea de que se podía considerar como un objeto transicional.