El Departamento de Análisis de Niños y Adolescentes (DANA) de la Sociedad Española de Psicoanálisis organizó el 29 de febrero de 2016 en la sede de la SEP la Mesa Redonda titulada ¿Y AHORA CÓMO SE LO DIGO ..? Cómo viven la muerte y el duelo los niños de 0 a 6 años… y cómo ayudarlos.

De izq. a dcha: C. Miranda, A. Grimalt e I. Fernández

La Mesa Redonda iba dirigida principalmente a aquellas personas que trabajan con niños pequeños y con sus familias en el mundo de la enseñanza, el ocio y la asistencia.

Participaron Itziar Fernández, psicóloga general sanitaria, psicoanalista del Institut de Psicoanàlisi de Barcelona y autora del libro El Joan ha mort; Carme Miranda, psicoanalista de la SEP, ex directora y psicóloga de la Escuela Isabel de Villena de Barcelona donde creó el equipo de Psicología; y la Dra. Antònia Grimalt, psicoanalista de la SEP y moderadora del acto.

Antònia Grimalt hizo una recensión del libro de Itziar Fernández, destacando que la autora ha sabido integrar creativamente su vivencia y la de sus pacientes niños y adultos en un libro que es un cuento y una guía para acompañar a los pequeños y a los adolescentes en el duelo y la comprensión de la muerte. En la obra se describen los cambios que sufre el grupo familiar ante una enfermedad grave resaltando tres ideas clave: escuchar, ser veraz y adecuarse a cada niño o adolescente respetando su ritmo y su capacidad de digerir la verdad (verdad tolerable).

Carme Miranda habló de la muerte y de la vida: «Creo que van juntas y pensar en una nos hace asociar la otra porque en el mismo momento en que comienza una vida se hace presente la muerte». Se refirió a que todos hemos tenido una primera experiencia de cambio en el mismo momento de nacer y que, más tarde, a lo largo de la vida, nos encontraremos con otros cambios y situaciones, pero que el primero lo llevamos todos dentro, forma parte de nuestras experiencias arcaicas, que no las tenemos en la mente con recuerdos y palabras sino con sensaciones, estímulos, que siempre formarán parte de nuestro mundo interno, de nuestra manera particular de ser. Dijo que la muerte representa también un cambio desconocido del que sólo tendremos una única experiencia. Nadie ha vuelto de la muerte y cómo todo aquello que es desconocido da miedo y tratamos de encontrar respuesta. Añadió que los niños, por pequeños que sean, ya tienen experiencia de la muerte y han podido observarla. Hacia los cuatro años, los niños preguntarán por la muerte, sobre qué es la muerte y qué pasa. Son preguntas que a veces resultan difíciles de responder. También habló del duelo como proceso anímico promovido por la pérdida de un objeto, desarrollando las teorías de S. Freud y M. Klein sobre el proceso de duelo y su elaboración. Carmen Miranda aportó su experiencia en la escuela cuando ella era psicóloga y directora. Habló de la importancia de tratar la muerte en la escuela cuando se daba en un alumno o en el padre de un alumno. Mencionó una situación, vivida por ella y su equipo, de muerte de un alumno de cuatro años y explicó cómo las angustias y los temores de los padres de los alumnos, compañeros del niño que murió, fueron acogidas y tratadas en las reuniones de la escuela de padres.

Por su parte, Itziar Fernández trató la vivencia de la muerte y el duelo en los niños pequeños: ¿cómo ayudarles a elaborar el duelo? ¿Cómo hablar con ellos en casa y en la escuela? En el libro El Joan ha mort y la guía que está incluida, Itziar se dirige a niños, adolescentes y adultos explicando la enfermedad, la muerte y el duelo de un familiar cercano. La idea principal que nos transmite es que hay que darles herramientas para afrontar una experiencia que en algún momento tendrán que vivir. La clave está en una buena comunicación con los niños y adolescentes, en saber transmitir, escuchar y entender al otro.

El tema de la Mesa Redonda despertó mucho interés y asistieron un total de 90 personas. Por parte de los asistentes, surgieron preguntas, sugerencias y relatos de experiencias vividas muy interesantes. Se habló de cómo tratar desde la escuela la muerte de un alumno o del padre de algún niño proponiendo un abordaje basado en el apoyo y acompañamiento de los niños; recogiendo, a través del diálogo, de dibujos o de cartas, sus miedos y ansiedades en torno a la muerte de su compañero. También se preguntó sobre la conveniencia o no de hacer participar a los niños en los rituales funerarios y visitas a los enfermos terminales. La idea principal se centró en dar herramientas a los niños que los preparen para la experiencia y respetar su nivel de tolerancia.

También se incidió en el impacto de la muerte en los bebés, un tema que preocupa también a los pediatras y que puede parecer difícil de comprender porque el bebé no puede expresarse con palabras ni recordar conscientemente pero le queda grabado, de alguna manera, en el cuerpo como un «trauma pre-conceptual».

Glòria Zegrí