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CONFERENCIA DE LA FEP: EL ORIGEN DE LA VIDA

Por Mª del Valle Laguna

Mª del Valle Laguna (presidenta de la SEP) ha participado como chair en el panel clínico sobre el tema principal “De la acción a la representación: el origen de la vida psíquica”, presentado por Benedetta Guerrini Degl’Innocenti e Irene Ruggiero de la Sociedad Psicoanalítica Italiana. La discusión estuvo a cargo de Sylvia Zwettler-Otte, de la Sociedad Psicoanalítica de Viena.

Descripción de la foto de izquierda a derecha: Sylvia Zwettler-Otte, Mª Valle Laguna, Benedetta Guerrini e Irene Ruggiero.

Este trabajo es un intento de combinar e integrar las relaciones variadas, complejas e ineludibles entre la acción y la representación, a partir de los orígenes de la vida psíquica. Para el bebé, cualquier encuentro con el otro está mediado, desde el principio, por acciones respuesta, que representan un intento de alcanzar un equilibrio homeostático entre los estados internos y los objetos externos. Éstas pueden asumir gradualmente una función icónica, convirtiéndose en representaciones primitivas. La construcción gradual de escenarios representacionales se desarrolla a partir de una proto-representación de acción o movimiento “sin objeto o sujeto” (Roussillon, 2015): A medida que se desarrolla dicha representación, se entiende como una forma narrativa de “estar en relación con” como la forma en que el sujeto narra su experiencia de encuentro primario con el objeto.

El psicoanálisis se confronta, cada vez más, a una amplia área de manifestaciones todavía no verbalizadas (huellas sensoriales, episodios somáticos, movimientos musculares, acciones) que, al mismo tiempo, pueden desempeñar un papel poderosamente comunicativo. Estas acciones, que pueden transmitir significado y adquirir una función simbólica gracias al espacio potencialmente transformador creado por el proceso analítico, deben entenderse como acciones-lenguaje: Su función dramática es “representar un hecho mental” en el contexto de una “etapa escénica”.

Estas acciones son un intento extremo de dar forma a lo informe en situaciones donde la capacidad de representación está dañada. Este daño, que está conectado a una temprana función de reverie materna insuficientemente desarrollada, impide cualquier transformación de las emociones que, como resultado, inundan la psique en su estado más puro, desorganizando así cualquier posibilidad de pensamiento. Estos estados mentales peculiares no se ajustan dentro de las patologías neuróticas tradicionales y tampoco coinciden con la fijeza a menudo estereotipada de los casos psicóticos. Estas condiciones se caracterizan por una omnipresente falta de estructura y organización, además de por una enorme dificultad para formar representaciones de estados internos que pueden traducirse en palabras.

El material clínico ilustró bien estas ideas, así como las aportaciones de la discutidora que incidió en que la experiencia analítica que aún no se puede verbalizar tiene que transformarse en una expresión verbal imaginativa (Ogden, 2005). Con pacientes que sufren este tipo de alteraciones tempranas en el comienzo de su vida, esta transformación parece ser un doble trabajo especialmente exigente porque el analista no tiene una narración del paciente, debe que ir más allá de la figurabilidad y luego avanzar un largo camino para encontrar palabras que prestarle tentativamente al paciente.

2018-07-13T11:28:02+00:00